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ENCUENTRA UNA MANERA. TÚ MANERA.

Hace muchos meses que no publico en el Blog. Hoy me he puesto a escribir, porque siento que, como decían en la serie Friends: “It’s the end of an Era”. ( Es el final de una era). No soy fan acérrima de nada. Excepto de Friends. Compraba los VHS cuando vivía en París. Los traían de los EE.UU. Luego compré la colección DVD. Luego la veía en Netflix, ahora en HBO. Cuando necesito conectar con el lado amable de la vida, lo pongo de fondo. La muerte precoz de uno de sus actores, me hace pensar dos cosas. Una, que hay seres humanos como Mathew Perry, capaces de alegrar la vida a millones de personas y estar sumidos ellos mismos, en un profundo sufrimiento. Dos, que de ahora en adelante, FRIENDS también tendrá el toquecito amargo que tiene todo en el mundo de hoy, porque ahora, sabemos lo que había del otro lado. Hoy día, se sabe lo que hay del otro lado de la mayoría de las cosas. A menos que se viva en la más absoluta ignorancia, ya es casi imposible obtener el efecto Friends. Por eso es el final de una Era: la de la despreocupación absoluta. Sólo hay cabida para momentos de ligereza, son muy necesarios y hay que reivindicarlos. La alegría requiere esfuerzo la mayoría de los días, porque conocemos el Making of del mundo que vemos. Pero vale la pena, aunque tan sólo sea por preservar nuestra integridad física. Es pura supervivencia. Aunque hay muchos a los que sólo les importa, en permanencia, la fachada del edificio, no el estado del patio interior, en sentido literal y figurado. No es mi caso. En mi opinión, sólo asomándonos al patio interior, podemos saber cómo es de verdad un edificio y la gente que vive en él.

“Tu reputación es lo que la gente piensa de ti; tu carácter es indicación de quien eres realmente” Napoleon Hill.

Es algo muy personal, saber si te compensa ser un libro abierto como yo, o no. Sigo en el mismo lugar donde escribía hace 6 meses. Expuesta a los mismos ruidos de hace 6 meses. Decir abiertamente que padezco misofonía, no ha cambiado en nada mi entorno. Poner tacos de fieltro a los muebles, es pedir demasiado. Aún estando informados de las consecuencias que tiene no hacerlo, para los que padecemos misofonía.

Y mientras escribo esto, escucho los rastreos, no hay remedio. Elaine Stritch diría que, algunas personas te acaban matando de decepción terminal.

*** Si tienes misofonía, sustituye: rastreo de muebles por el ruido que te afecte a ti. Yo sólo hablo de este, porque este, es evitable. No como otros muchos que también me afectan, pero que con auriculares de cancelación de ruido consigo atenuar. Además al no ser un ruido utilitario, que cumpla una función, como unas obras por ejemplo, el cerebro lo procesa como una agresión deliberada.

Generando una ansiedad extrema y ganas de simplemente, desaparecer de donde estás.

Conseguir que el cerebro no lo interprete así, es la batalla de todos los que tenemos misofonía.

Y más aún, cuando sabes que ellos saben el daño que causan y lo hacen igualmente.


Cuando publiqué el post DE LA EXULANSIS A LA RESILENCIA estuve casi 6 meses sin volver a pensar en la misofonía. Hoy dejo aquí escrito cómo me siento ahora y espero poder seguir sin pensar en ello cada día, muchos meses más. Se trata de hacer el problema, lo más pequeño posible. Hablar constantemente de ello, no ayuda. Pasé meses hablando de mi sufrimiento sin cesar y no adelanté nada. Compartirlo aquí, lo fija en el tiempo y me ayuda a dejarlo detrás y seguir. Chicos y chicas con misofonía, no os rebeléis contra lo injusto y evitable que os parece lo que estáis viviendo. Encontrad la manera de evitar sufrir. No le deis el poder a la misofonía de privaros de vuestros objetivos, vuestra creatividad, vuestra paz. No dejéis que saque lo peor de vosotros. Y sobretodo nunca, nunca, penséis que no sois normales. Somos normales. No nos puede definir nuestra hipersensibilidad. Tenemos que usarla para ser mejores. La misofonía o cualquier cosa que nos hace sentir diferentes o incomprendidos, cualquier adicción, trastorno, trauma, tiene el poder de hacernos sentir que no tenemos valor como personas. Para mi, la lógica es la siguiente: Tengo un problema X que me hace profundamente infeliz. Ese problema resulta ridículo, voluntario e incomprensible para los demás. Nadie me apoya ni entiende. Como mi problema no tiene importancia, mi sufrimiento no tiene importancia, ergo, yo no tengo importancia. Para mi, darle la importancia que tiene a la misofonía, ha restaurado el valor que le doy a mi propia existencia y a mi propio bienestar. Por eso, es importante reivindicar lo que nos pasa. Es importante y lícito. Y es motivo más que suficiente para estar mal. No debemos añadir vergüenza y culpa al dolor que ya tenemos. Lo que somos, en nuestra totalidad, se merece lo mejor. Siempre. Recuerdo mi primer novio en la adolescencia, con unos 16 años. Era una belleza. Resulta que en su infancia había estado gordito. Un día me contó, que en aquellos años, cuando soñaba, en sus sueños, no era él. Era otro. No podía visualizarse a si mismo en sus sueños como protagonista. No se consideraba digno de aspirar a lo que soñaba. Esto me lo dijo un chico y hace más de 30 años!. La sensibilidad masculina, se expresa menos a menudo que la femenina, pero ellos sufren igual o más por no tener costumbre de expresarse entre ellos como nosotras.

Por eso, si estáis atrapados en esa sensación de no tener ganas de pelear por ser felices, os mando un abrazo muy fuerte. El que me habría gustado recibir a mi en los peores días … y aún tengo días horribles. Hablar de lo que nos pasa, ayuda a que tu familia y la gente que te quiere te entienda. Pero te hace sentir aún más incomprendida por el resto. Aunque a veces encuentras otras personas y vecinos que están hasta peor que tú!. No pasa nada, no nos tiene que importar. Otras veces, nos vienen a apoyar personas que ni conocemos, que están lejos, pero que nos tienden la mano, como me pasó con el Misophonia Podcast, a quien siempre estaré agradecida y cuya App y sonidos de fondo, me salvaron la vida durante meses. Lo primero que te aconsejan cuando te ven sobrepasada por tus circunstancias es: ir a terapia, medicarte y conocer gente nueva, incluso enamorarte. O al menos meditar. Esos son los caminos habituales. Pero yo decidí dedicar estos 6 meses a encontrar MI camino. Y animo a todos los que padecéis misofonía a encontrar el vuestro, que puede ser perfectamente el habitual!. Me alegra ver que hay psiquiatras como el Dr. Amen que se centran en hábitos de vida saludables y en la alimentación como base para una vida mejor y no en las pastillas. Yo siempre lo he pensado así y por eso mi vida social se quedó en el camino, porque en París no me gustaba quedar a comer Blanquette de Veau ni en Almería a tapear. Siempre tuve muy claro, después de mi anorexia hace más de 20 años, que no volvería a pasar un mal rato por la comida. Y por el alcohol ya ni os cuento. Me cae fatal y es un must en casi todas las interacciones sociales. Son cosas que para mi no son negociables y han tenido que pasar 20 años para que yo encuentre a muchísima gente que piensa como yo. Ha sido una laaaaaarga travesía del desierto. Es como fumar. Parece mentira que yo haya sido fumadora durante años!. Eso es la vida, evolucionar. De fumadora a disfrutar con el ejercicio y las endorfinas. Disfrutarlo es el fin en si mismo. Qué manera más fácil de sentirse mejor en una hora!. Con el tiempo, siempre encuentro una evidencia científica de algo que yo intuía o había puesto en práctica, como por ejemplo, el replicar a los ruidos que me hacen la vida imposible, con el mismo ruido. Pues bien, se ha demostrado que la mímica, ayuda a sobrellevar la misofonía. Pero procuro hasta el máximo preservar el ambiente de mi casa. El que yo he creado con tanto esfuerzo y que comparto con Nuki, mi perrita. Tengo que estar al límite de la ansiedad más tremenda, para no poder evitar hacerlo.

Y Dios sabe cuánto cuesta mantener la calma cuando duele el pecho y el corazón se te sube a la garganta. En estos meses, he tenido que poner el foco en el verbo sentir, más que en el verbo hacer ya que como dije en el último Post, la Creatividad se tomó vacaciones forzosas. Hasta que completé el círculo y llegué a la conclusión, de que es en la acción, donde mi mente y mi espíritu están más tranquilos. Realizar tareas que exigen 100% mi atención tiene el poder de hacerme desconectar de las cosas que me preocupan o me entristecen, es mi forma de meditar, concentrarme en estudiar una partitura o en escribir Kanji. A los que sufren misofonía, decirles que no consientan que se relativice o minimice su sufrimiento. Recuerdo que en Bali, conocí a un surfero que estaba lesionado. Todos sus amigos, se reían cariñosamente de él, porque se había hecho daño con una ola de metro y medio. Cuando normalmente, las surfeaba de más de 10 metros. ( Al volver a Europa, vi que era él, quien dió a conocer la ola de Shipstern Bluff, casi nada. Encima era modesto). Pues así es la vida, no es el tamaño de la ola lo que importa, ni tu habilidad, sino tu capacidad de surfearla en un momento dado. Este año 2023, ha sido el Año en el que más he aprendido sobre los demás, sobre la vida y sobre mi. Digamos que este Año, ya me han dado la Cátedra. Durante años mi lema fue: ESO NO ES UNA OPCIÓN. Os aseguro que es un lema infalible, para no hacer nada que nos vaya a perjudicar. Funciona para todo y a mi me sacó literalmente de la anorexia.

Luego fue PALANTE. Avanzar y avanzar no importaba como, incluso si me dejaba la salud en el intento. Anoche venía una entrevista de Diana Nyad y me parecío maravilloso escucharla decir que su nuevo lema era: FIND A WAY ( encuentra una manera). Y así es, hay que encontrar la manera. TU manera. La que preserva tu salud física y mental tu paz y tu alegría. Y que no tiene por qué encajar con nada ni nadie. He dejado para el final, el tema de intentar ser feliz enamorándose, bueno, si la cosa funciona, puede ser fantástico. En estos 6 meses, las personas que he conocido, han sido como piedras en un río, colocadas ahí, sólo para llevarme hasta la otra orilla.

Una vez atravesado el río, te das cuenta que en la otra orilla vuelves a estar sola. Sola pero diferente.


He aprendido que la sinceridad no trae necesariamente relaciones sinceras con los demás, pero si con uno mismo. Y eso no tiene precio.

En ese reencuentro con una misma, hay objetos que ayudan. Cosas que sólo son tuyas y de nadie más.

Que nunca has compartido con nadie.

Que no están desvirtuadas. Porque, con cuántas personas se puede ver El Diario de Noa creyendo que esta vez es la buena y cuántas veces puedes regalar tu libro de poemas favorito.

( Por poner un ejemplo).

Los que hacemos diseño, sabemos que cada vez que abrimos una imagen jpg. esta va perdiendo calidad.

Los vínculos románticos que establecemos, suelen ser en formato jpg.

Hay que guardar como oro en paño en formato TIFF. Lo que de verdad importa, lo nuestro.

Esas cosas que no pierden en nada su valor por mucho que las revisitemos.

Y entre esas cosas están los cuentos de mi infancia, que tengo aquí a mi lado en mi despacho para recordármelo cada día.

"Lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada comparado con lo que llevamos dentro." -Ralph Waldo Emerson


He aceptado que el Amor no trae necesariamente amor de vuelta, pero que el sentimiento de amar vale siempre la pena. He olvidado todas las opciones de cosas que pudieron ser y no fueron, ni serán, para no caer en una especie de Diógenes mental. He empezado a simplemente sonreír y seguir adelante cada vez que me quiebro por dentro. He comprendido que mi manera de ser, misofonía incluida, es merecedora de ser querida y no enjuiciada. He reivindicado el derecho a expresar cuando algo me parece muy mal. Acatar y sufrir en silencio no es síntoma de elegancia, sino de falta de autoestima o de inseguridad. He asumido que la vida no son 100 metros lisos sino 1.000 metros con vallas, sólo que esta vez no intento saltar todas y cada una de ellas. A algunas las rodeo y a otras les hago una patada voladora a lo Bruce Lee. Me he sentido muy valiente por compartir todo el horrible proceso con la misofonía. Valiente, porque no hay la misma empatía con las personas anónimas que con las personas famosas, cuando se trata de contar cómo nos sentimos. Ellos son valientes, nosotros somos raros. He aprendido a canalizar toda la energía en mantenerme ocupada en cosas buenas para mi. Buenas a corto, medio o largo plazo. Porque la paciencia, juega un papel importante. He sacado todo lo bueno posible de todas las vivencias espantosas se este año. Por ejemplo, haber retomado el piano, ( con auriculares, para no molestar) y ponerme en serio con el Japonés. Ambas cosas han surgido de esa búsqueda de quietud mental. Y curiosamente, en lugar de la perfección matemática de Bach, disfruto más a Chopin, que suena igual de maravilloso cuando mis manos caen entre dos teclas. Cuando el entorno nos resulta hostil, lo que queremos es evadirnos. Supongo que así empiezan todas las adicciones. Por la necesidad de huir. De nosotros, de la realidad o del entorno … poco importa. La muerte de Mathew Perry, me hace pensar en el peligro de medicarse si se tiene una naturaleza adictiva. Yo me siento orgullosa de no haber huído. Aquí sigo. A pesar de ... Noviembre es el mes de mi cumpleaños. El mejor regalo, ya lo tengo: Poder seguir haciendo las cosas que me hacen feliz. Algo tan sencillo aparentemente, requiere libertad y propósito. Dos cosas que en sí mismas, son un regalo. THE QUEST ( La Búsqueda) continúa.

Encuentra una manera. Tú manera.

Más rápido o más despacio, llegarás. Y sin copilotos.

Verás como hay mucha más gente como tú, esperándote, cuando llegues.

Pero el viaje, hay que hacerlo solo.















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